Entrevista a Maru Toledo

Maruja Toledo nació el 21 de abril de 1947, en Murcia. Las circunstancias de la vida la trajeron a Calella y esta es su historia…

Desde pequeña se caracterizaba por la valentía para romper barreras y prejuicios, siendo fiel a su corazón, y aunque su madre le enseñaba a bordar y a coser, porque esto era lo que hacían las niñas en esa época, ella en los ratos que podía alimentaba su pasión jugando al fútbol con sus hermanos. Fue así que a los 23 años comenzó su carrera futbolística dando sus primeros pasos en el C.F Calella, luego pasó por el Mataró y finalmente dio el salto ni más ni menos que al FC Barcelona. Allí disputó dos maravillosas temporadas, hasta que el embarazo de su segunda hija la alejó de los campos, pero no de su pasión por el deporte. Continúo practicando tenis por un largo tiempo y luego se animó a jugar al golf, donde en este espacio también su valentía, su confianza y su “¿por qué no?” la llevaron a convertirse en la primer Marshall (es la persona que tiene la autoridad para dar indicaciones a los/as jugadores/as para asegurar el correcto desarrollo del juego) de España en el Club de Golf de Llavaneres, donde durante 14 años fue querida y respetada por todos/as en un ambiente que muchas veces resulta complejo.

Aparte de los deportes, también fue parte de Foto Film de Calella, siendo ella y una amiga las primeras mujeres que participaban de esta actividad.

Gracias Maru, por tu valentía para transformar y habitar lugares llenos de prejuicios y haber marcado el paso a las que siguieron conquistando tanto lugares como derechos. 

¿Cómo nace tu pasión por el deporte?

Desde pequeña me gustan los deportes. Siempre iba a jugar al fútbol, en la playa o en la calle, con mis hermanos y mi padre; nací en una casa dominada por hombres. Cuando se ponía la tele, ahí mandaba mi padre, entonces veíamos deporte, deporte y más deporte y yo al estar siempre entre ellos me parecía en los gustos y me acostumbré desde pequeña a eso. 

¿Cómo empieza tu carrera futbolística?

Empecé aquí, en el Calella, a los 23 años. Como a mí me gustaba mucho el fútbol y conocía a muchos jugadores, íbamos con mi marido a la Muntanyeta a ver los partidos del Club.

Un día, el entrenador me comenta que había formado un equipo de chicas, que en Barcelona había varios equipos y que había en juego un trofeo, patrocinado por el periódico ‘Dicen’ (un periódico como ahora lo es ‘Mundo Deportivo’), y entonces me invita a participar del equipo. El primer día que me lo dijo, no me lo tomé en serio y ellas estaban entrenando de 19 a 21hs; como en ese entonces con el padre de mis hijas teníamos un bar y el horario de apertura era a las 18hs me resultaba imposible sumarme a los entrenamientos entonces digo ‘ya me olvido’. Hicieron dos o tres partidos y el equipo no funcionaba muy bien.

Un día mirando uno de los partidos del Calella masculino, me encuentro nuevamente con este entrenador e intentándome convencer me dice, va, va que por lo menos animaras a las chicas, que tú sabes, tú entiendes, porque ellas no sabían mucho de futbol, y le digo, ‘va, ya vendré’. El primer día fui sola pero cuando acabé, llamé a unas amigas para que vinieran al equipo, la Roser Sangerman, que habíamos hecho un partido de broma en el campo pequeño, que en ese entonces no estaba cuidado ni nada, la Tina y Ángela Flores y la María Rosa Buch, con ellas éramos 4/5 que más o menos le dimos un empujoncito al Calella; el primer partido lo hicimos en el campo del San Andrés, en Barcelona y claro ellas habían hecho 3 o 4 partidos y habían perdido por 11-0, 12-0, 10-0, siempre eran esos resultados y ese día perdimos solo por 1-0, pero bueno. Yo estaba todo el rato por el suelo, tocaba mucho la pelota, me salía de mi área, me iba al medio del campo, chutaba, la despejaba y la enviaba a la otra portería y así fue que en la temporada 70-71 di mis primeros pasos en el Calella.

Los comienzos fueron difíciles, ya que no había compromiso por parte de las jugadoras, y a mitad de temporada me llamaron del Mataró, porque también les faltaban jugadoras, y ya acabé allí la temporada.

Luego el entrenador me dice: ‘me han llamado del Barcelona, llama a este número que te quieren en el Club’, enseguida llamé, y me preguntan ¿cuándo puedes venir?, le digo: ‘mañana mismo’ y me fui para allá y ya empecé a entrenar con todas ellas, me dediqué a hacer casi todos los amistosos, porque de las dos porteras que había la que más jugaba era Ma. Teresa y me dice: ‘cuando me enteré que venías, me dije, ostras que bien que viene la Toledo’ y cuando comienza nuevamente la liga, quedé embarazada y al principio no les dije nada, hice dos amistosos pero al tercero ya me daba un poco de miedo, se lo dije a mis compañeras y no me dejaban tocar pelota, yo estaba en la portería, venía la Gloria , la Gaiofré, la defensa y como les había comentado del embarazo no me dejaban actuar.

Así que en el Barcelona hice dos temporadas 71-72, en el 73 ya estaba embarazada, mis compañeras me decían ‘solo te hemos tenido dos temporaditas nada más’, pero fue suficiente para dejar huella, hacíamos muchos amistosos, les gustaba que jugáramos, jugábamos con el Español, con el Real Madrid, con Hospitalet, con San Andreu, hacíamos partidos de exhibición, cuando era la fiesta del pueblo era ‘que vendrán las chicas del Barca, con las del Español y todo eso y así fue como fue mi vida futbolística, luego ya me dediqué al tenis y luego al golf

¿Cómo era jugar a fútbol en aquella época?

Realmente tenías que sentir pasión por este deporte, porque si no tenías esa pasión…  Afición la podías tener y podías ir a ver a los chicos como jugaban, muchas eran y son muy aficionadas y les gusta mucho el fútbol, pero se necesitaba esa pasión de decir ‘es mi momento y quiero probarlo’; mis amigas me decían, ‘a mí me gusta ver el barca pero yo ir a jugar, dios mío!, te dan esas patadas’, se pensaban que había la misma violencia, porque claro, veías los encontronazos de dos hombres pero no es lo mismo que el de dos mujeres, el fútbol se juega de manera diferente, recuerdo una frase que me decía Antonio Ramallet, ‘a la hora de driblar y pasar la pelota, es más bonito verlas a vosotras porque al tener más cintura, a la hora de driblar sois más elegantes’.  Además de esa afición tenías que tener pasión, porque como te contaba con lo que pasaba con el Calella o el Mataró no les apasionaba , las que aguantamos desde el principio era porque nos gustaba; aparte nosotras, las mujeres, en vez de empezar como un chiquillo que empiezan desde pequeñito con la pelota y todo eso, a mí, por ejemplo, de pequeñita mi madre me enseñaba a bordar, a coser… pero como ya en ese entonces, me gustaba el fútbol a la que a la que tenía oportunidad salía a la calle y cuando veía a mis hermanos jugar me metía con ellos a jugar a la pelota.

Para conllevar esto (gritos, insultos) yo llegaba a casa y se lo explicaba al padre de mis hijas y él me decía siempre, pero a ver, que esperabas? te crees que van a reconocer que lo hacéis bien? que tu como portera te tiras, y haces unos paradones?. Además, iban personas a vernos con el pantalón corto. Hace 50 años, entiendes? iba gente más grosera, más maleducada. Claro, las chicas prácticamente no se enteraban, pero yo ahí en la portería, mientras la pelota estaba en el medio campo o en el otro lado, los escuchaba y luego se los comentaba en el vestuario porque se ponían detrás de la portería y empezaban, ‘más vale que te vayas a cocinar’, ‘vete a planchar’, ‘marimacho’, cosas así, bueno y no digo otras más fuertes, como ‘que buena que está esta’, ‘que cuerpo que tiene’, ‘esa es un tío, no ves que está plana’, llegué a escuchar tanto en tantos partidos que era duro. También te diré que cuando hacia algún paradón, algunos de esos que decían aquellas frases, aplaudían, eso también lo he visto, pero era durillo, por eso tenías que tener la pasión para aguantar todo eso. Y si en tu casa tampoco te apoyaban, aún más. Recuerdo que venían jugadoras al Mataró y decían ‘yo quiero seguir pero a mi padre/madre no le gusta que venga, el otro día fui con una rascada en la pierna y me han dicho que no es un deporte para mí’. Tenían que aguantar también eso, en mi casa por ejemplo, mis padres estaban locos de contentos y el padre de mis hijas también me apoyaba muchísimo, eso es importante, sentir el apoyo…

¿Qué crees que le falta al fútbol femenino de hoy?

Dios mío, como quieres que te diga yo qué creo que les falta, cuando pienso que lo tienen casi todo?, pero también te diré que se lo han ganado. Pretender que ganen lo mismo en la liga femenina, aunque queden campeonas y todo eso, entiendo que el futbol de hombres mueve una masa inmensa, al haber todo ese movimiento se genera mucho más dinero, entonces es muy difícil que fichar una jugadora deje tanto. Que dices tú, tendría que haber igualdad, sí. Si esto continua de la forma que lo están haciendo y llenan los campos y los estadios como los hombres, por qué no? pero por ahora ahí está más complicado. En mi época, los viajes me los pagaba yo, iba en tren y encantada de la vida, hasta te diría más, que si estoy en el Mataró y me dicen tienes que pagar tanto que así jugarás con el Barcelona, también lo hubiera hecho.

 

Creo entender que ahora las chicas que se dedican al futbol ya no es amateur, son profesionales, cobran una ficha. Una chica ya no tiene que estar trabajando 8 o 10 horas y después ir a entrenar por la noche, como era antes. Ahora se pueden permitir el lujo de decir ‘estoy trabajando en el futbol’ y además, tienen que tener más pasión las chicas que los chicos, incluso las actuales, porque tienen que hacer más esfuerzo, piensa que los chavales con los simples juegos que hacen en la escuela, en el patio del colegio, ya empiezan a hacer ejercicios con la pelota, las chicas las ves reunidas y puede haber que alguna se mezcle con los chicos, pero hay algunos que dirán ‘no, tu no’ si hacen un partido. Mis nietos me explican a veces esto, van eligiendo y las chicas se quedan las últimas porque es mixto y piensan que no son tan fuertes como los chicos. Afortunadamente, hoy en día las chicas se están animando más. Cuando veo en los patios del cole como juegan chicas y chicos, y veo a las chicas driblarlos, pienso ‘mira cómo se ha driblado a dos o tres chavalines’ y eso me hace mucha gracia. 

¿Qué valores aprendiste a través del deporte?

El deporte, en general, es buenísimo. He practicado muchos y eso ha sido muy enriquecedor, juegas deportes diferentes, conoces gente diferente y eso te aporta muchísimo. Con respecto a los valores, me ha dado unos que no los puedes adquirir estudiando. Valores como el compañerismo, el saber estar, el saber ganar, el saber perder; el deporte a mí me ha transmitido seguridad en mí misma, el fair play, una jugada que tú no la has hecho, pero la ha hecho un compañero y le aplaudes, le dices ‘bien jugado’, esa ambición que se tiene que tener para lograr más. En el deporte, para lograrlo tienes que ser tú misma, no porque el otro este fallando más tu eres mejor, tienes que ganarlo tú, no porque el otro falla, eso es muy bueno en el golf. El golf es muy bonito y muy elegante, y tú estás jugando y por ahí tienes un día malo que no mueves bien la bola y ves un golpazo de un compañero tuyo que sale y que va ahí arriba y se queda al lado del hoyo y dices ‘vaya que golpazo, que bonito, que bien jugado’ y esto te enriquece. Me ha pasado de haber ganado campeonatos, pero no me he sentido muy ganadora he pensado la pobre chavala no le salía nada, me la he comido. Sin embargo, cuando he ido a tres sets y hemos empatado y hemos ido al tercero y he luchado, me he sentido satisfecha, o cuando me han dado a mí palizas, que me las han dado, he sabido perder, le he dicho a la chica muy bien jugado, he disfrutado, lástima que no he tenido más nivel para enfrentarme a ti para disfrutar de este partido. Con el golf estás jugando siempre contra el campo, si somos cuatro personas y jugamos individual, tú tienes que hacer el mejor partido de tu vida, juegas contra el campo.

¿Qué sientes que le has aportado al fútbol/deporte femenino?

Esto es lo que dijo Elena Fort, vicepresidenta del Barca, la pasión que le he puesto a todos los deportes, y quizás ejercer algo que en aquel momento no se solía hacer. En el tenis si ya había mujeres, no he descubierto nada, pero siempre me han gustado los deportes, el golf cuando lo miraba por la tele y veía cuando le daban a la bola, ese swing, y decía que bonito en ese momento me apenaba no ser rica porque creía que era un deporte para ricos, pero luego lo terminé practicando.

 

Además animaba a amigas, conocidas mías a que practiquen deporte, me decían ‘yo tan mayor, que tengo 30 años y quieres que empiece’ y yo les decía, pero ‘si somos jóvenes, solo tienes 30 años, claro que puedes empezar a hacer esto o lo otro’, he sido muy persuasiva y con mucha seguridad, a muchas las he convencido pero humildemente pienso que no he aportado nada, el deporte me ha aportado a mi esta riqueza mía, que tengo buen carácter, de que la competición es buena, es bueno competir sabiendo perder. 

¿Qué le dirías a una chica que quiere jugar a fútbol y no se anima?

Si no se anima, creo que es porque teme algo; a la propia familia, al entorno, a los amigos, etc.  Si a ella le gusta y tiene afición… ya no te digo pasión. A mí, me pilló de más mayor y yo digo la palabra pasión porque ‘ostras, ahora viene la mía’, porque claro llevaba el atraso de tantos años, comprendes? de saber que porque era mujer no jugaría nunca, pero hoy día las niñas tienen más oportunidades. Nos ha hecho muy bien ahora lo que está pasando con las chicas porque piensa que hay aficionados, hombres con los cuales hablo mucho y entienden mucho de fútbol, y me dicen a veces que han disfrutado más con el partido de las chicas que con el de los chicos, entonces hoy en día las chicas no tienen que tener ese temor que podíamos tener antes. Evidentemente, tienen que tener el apoyo. Depende la edad que tenga la niña, que hable claro con su familia, con su entorno familiar, de que le dejen probar, de que le gusta, que a lo mejor no le gusta tanto como ella piensa pero que se anime y lo pruebe, y si no tiene el apoyo de la familia, ella se tiene que convencer a sí misma que lo tiene que probar y que es un deporte, no es para hombres o para mujeres, es un deporte y si le gusta y lo quiere practicar tiene que tener ese convencimiento para al menos ir a probar. 

¿Quién era tu referente en aquél entonces?

Ladislao Kubala, era húngaro, me gustaba mucho, fue jugador del Barça.

¿Qué barreras sientes que rompiste?

La barrera que rompí que en ese momento era una mujer y me metí en el campo de futbol dijeran lo que dijeran, no me importaba para nada los insultos o lo que dijeran, había cumplido mi sueño, yo y todas las que empezamos, estamos hablando de mi pero cuando fui al Barcelona ya hacían 2 años que jugaban y tela marinera, yo no lo podía creer el equipo que tenían, decía, madre mía las laterales bajan, la libero da juego, la central mete goles de cabeza. 

¿Qué le diría la Maru de ahora a la Maru de ese tiempo?

Que se sienta satisfecha, que logró sueños que muchas mujeres por temor a lo que dirían no se atrevieron.

Entrevista realizada por: Jorgelina Arriaga